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Athanasii Kircheri

Atanasio Kircher (1602-1680) fue uno de los intelectuales europeos con mayor reputación entre sus contemporáneos. Vivió cuando el mundo de la ciencia se transformaba bajo la guía de Galileo, Gilbert, Bacon, Harriot, Kepler, Descartes, Harvey, Locke, Huygens y Newton.

Kircher era una jesuita con afán universalista, su sapiencia se extendía desde los confines de la teología hasta los rincones que tocaban la irrupción del cristianismo en Asia y en especial los vínculos entre la escritura jeroglífica egipcia y los caracteres chinos. Antes de escribir el Magneticum naturae regnum (1667), que se publicó bajo el cuidado de Ignacio de Lazaris en Roma en 1667 y del cual se conserva un ejemplar en la Biblioteca Palafoxiana, Kircher escribió China illustrata (1667), Mundus subterraneus (1665 y 1678), Ars Magna lucis et umbrae (1646 y 1671), Itinerarium exstaticum (1656, 1657 y 1671) y el Magnes, sive de arte magnetica opus tripartitum (1643).

En el libro Magneticum naturae regnum, el autor explica que se mantuvo en la antigüedad un saber empírico en torno a las propiedades magnéticas de los imanes, sabían que la piedra imán atraía piezas de hierro y que el poder de atracción se mantenía sólo hasta una cierta distancia.

El libro de Kircher se convirtió casi en la única fuente de información sobre los imanes, sólo precedida por las obras de Pedro de Maricourt y de William Gilbert, publicada esta última en 1600. Gilbert influyó en el pensamiento sobre el magnetismo de Kircher. Y es que Kircher aprovechó el vasto entramado jesuita que se extendía por todo el mundo y pidió la cooperación de los miembros de la orden para que le suministraran información sobre la variación magnética—medida con aguja imantada—según se medía en diferentes latitudes geográficas. Desde 1641 el sabio jesuita ya había publicado un libro sobre el imán en donde por primera vez aparece el vocablo ‘magnetismo’.

Tanto Kepler como Galileo compartían con Kircher la idea de que el magnetismo jugaba un papel importante en la concatenación de las causas que provocaban los movimientos celestes. El reino magnético de la naturaleza inicia con una amplia dedicatoria al jesuita poblano Alejandro Fabián. Lo que se propone en el Reino Magnético es ilustrar que la mayor parte de lo que acontece en el mundo obedece a los empeños de la atracción o la repulsión. Kircher habla en su libro de la participación de atracciones de cuerpos parecidos y robustos y la repulsión de otros nocivos, y que del consenso de ambas se construye una cadena magnética que enlaza a todo el universo.

El libro de Kircher está salpicado de anécdotas, como el de la piedra curativa que se extraía de la cabeza de una serpiente originaria de China, y la cual se ponía sobre la herida provocada por la picadura de una serpiente y la persona quedaba curada. Esta curación Kircher la atribuía al poder de atracción que tenía dicha piedra sobre el mal del envenenamiento. De igual modo, Kircher habla en su libro de plantas que siguen la fuerza de atracción del Sol y de la Luna, las plantas heliotrópicas y selenotrópicas, y de plantas de África que tienen poder curativo sobre males no graves.

Nicolai Copernici

Copernico, Nicolaus. Astronomia instaurata libris sex comprehensa, qui de revolutionibus orbium coelestium inscribuntur. Amstelodami: excudebat Wilhelmus Iansonius, 1617

Copérnico fue el primero en afirmar que la tierra giraba alrededor del Sol, y no viceversa como se venía afirmando desde la Edad Media. Este libro es importante, pues es una demostración que a través de la observación científica se pueden obtener resultados de utilidad para el avance del conocimiento.

Aunque Copérnico no fue aceptado en su momento, diferentes personalidades como Galileo Galilei siguieron con sus enseñanzas y llegaron a tener la certeza del funcionamiento del sistema solar.

Andreae Vesalii

Vesalio, Andrés. De humani corporis fabrica libri septem. Basileae: in oficina Ioannis Oporini, 1543

El libro de Vesalio es un parteaguas en el mundo de la ciencia y el arte, pues sus conocimientos ayudaron a artistas a pintar mejor el cuerpo humano y a médicos a conocer mejor el funcionamiento del mismo. El autor experimentó con numeroso cuerpos de asesinos y mendigos que morían en la calle. Aunque la Iglesia vio con suspicacia el libro de Vesalio por contravenir sus lineamientos de no inspeccionar el cuerpo, su autor contó con la protección del rey de España Carlos I para la publicación de este libro.

Este impreso cuenta con cientos de grabados xilográficos, en madera de peral, que en sí mismos son un importante logro artístico.